
Ser persona y alma en pueblos originarios
Autoría: Dafne Reyes Jurado
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En días pasados presentamos en la Universidad Iberoamericana Puebla, el libro Concepciones de persona y alma en pueblos originarios contemporáneos: Una aproximación filosófica, con grabación disponible en esta liga.
En dicho evento, tuvimos el privilegio de que nos acompañara el co-coordinador del libro, el Dr. José Luis Sulvarán López, de la Universidad Intercultural de Chiapas, así como el Dr. Gabriel Mendoza Zárate, académico de tiempo del Departamento de Ciencias Sociales de la IBERO Puebla, y Gerson Arango López, estudiante del Programa Intercultural de Vida Universitaria Pedro Arrupe, SJ originario de Suljaa (Xochistlahuaca, costa chica de Guerrero).
La obra nos invita a reflexionar sobre las concepciones filosóficas y espirituales particularmente de los zoques, tojolabales, tsotsiles, y tseltales de Chiapas, y de los mbyá-guaraníes de Argentina, y su visión acerca del alma y de ser persona.
Adicionalmente, con la presentación de Gerson, también conocido como Caajnoom, estudiante de arquitectura de la IBERO Puebla y también artista plástico plástico (invito a seguir su trabajo en esta liga), tuvimos la fortuna de poder conocer la visión filosófica de un joven Suljaa’.
Los aportes más significativos de la visión de ser persona en los pueblos originarios están relacionados con el ser viviendo en comunidad y en la armonía con la naturaleza, es decir, hay una unión entre lo comunitario y lo cósmico. Es muy importante esta visión que propone el respeto entre persona-comunidad-naturaleza-cosmos, que defiende la vida humana y la diversidad biocultural.
Algunos de los términos más interesantes del libro y que me gustaría compartir por este medio son: ansänh (angs’suk), que se podría traducir como conciencia de sí y del entorno, y también como principio del conocimiento; ko’jama, como alma. Tanto el ko’jama como el ansänh son principios que hacen posible la vida, la conciencia y el conocimiento, desde la perspectiva zoque. También está el altsil como principio vivificador y que involucra pensamiento y sentimientos, así como al entorno, dignifica, da condición sagrada, los alimentos incluso tienen su altsil, y k’ujol que significa corazón, todos estos conceptos desde la visión tojolabal.
Por su parte, los tsotsiles tienen el concepto de ch’ulel, que podría entenderse como alma, pero desde una perspectiva filosófica comunitaria, que vincula al hombre, pero sobre todo a la colectividad con la naturaleza, desde una comunión profunda de la persona con el cosmos, representa el respeto de la colectividad y la naturaleza. Una persona con ch’ulel es una persona cabal, con juicio maduro en la toma de decisiones personales y comunitarias. Por su parte, corazón puede denominarse como tsokoy, que también se considera universo y cosmos.
Que a alguien le refieran has perdido el ch’ulel, es decirle que ha perdido la conciencia sagrada, el rumbo de su existencia, la semilla con la que el ser humano está con su origen que se ha perdido en imitar otras formas de vida ajenas a los modos de vida en la comunidad.
La concepción dualista presente en las filosofías occidentales tradicionales de persona y alma se contrapone al enfoque relacional comunitario y espiritual propuesta por estas perspectivas filosóficas de pueblos originarios, según comentó el Dr. Gabriel Mendoza, presentador del libro.
La investigación de otras filosofías y documentar estas perspectivas es urgente y necesaria porque los y las conocedoras de estas antiguas filosofías y tradiciones en la comunidad están muriendo, y traer estos conocimientos a los espacios universitarios que llaman a la interculturalidad ayudaría a comprender otras cosmovisiones de los pueblos indígenas contemporáneos y, con ello, otras formas diversas de entender la vida y las conexiones con la naturaleza, con el ambiente y con el otro.
Entender que el proceso de subjetivación de la persona se pone en diálogo directamente con el corazón, entender que los alimentos tienen corazón, el maíz, el frijol, la calabaza. Es decir, el corazón no solo está en las personas, está en la cotidianidad. El alma está en la semilla, que gemina al caer en la tierra.
Finalmente, y para cerrar estas líneas desde la cultura Ñomndaa, Caajnoom nos compartió que no hay una palabra para denominar el alma, lo más cercano es el corazón, que no es sólo un órgano, sino también refiere y se nombra para decir que eres inteligente o paciente e incluye la palabra corazón dentro de la lengua.
Referencia
Sulvarán, J. L. & Nájera, A. J. (coord.)(2024). Concepciones de persona y alma entre pueblos originarios contemporáneos. Una aproximación filosófica. Editorial Fray Bartolomé de Las Casas, A. C.